Suscribo totalmente el artículo que mi amigo Javier Tebas escribió hace unos días sobre la huelga de los transportistas. Lo reproduzco a continuación:
Al hilo de “la crisis”, y las huelgas que se anuncian en torno a ella, hay que ser conscientes de que como ciudadanos libres, deberíamos tener derecho a que no se nos utilice como moneda de cambio entre los responsables de la administración y los huelguistas.
Nunca he estado a favor de ninguna huelga, ayer veía en la tele como unos camiones bloqueaban la autopista, formando un gran atasco, ¿qué culpa tienen los coches que circulaban de que la administración no funcione como debiera?, ¿qué culpa tengo yo que uso el transporte público, si hacen una huelga y no tengo como moverme?, ¿qué culpa tiene una familia media, que va a encontrar el supermercado desabastecido por una huelga?
Ningún derecho puede coartar la libertad más fundamental de terceros, y ningún derecho puede permitir el chantaje utilizando a ciudadanos honrados. En esencia es como un secuestro, se utiliza inocentes para conseguir un fin, y eso además de ruin es intolerable.
Que se apunten los sindicatos españoles al modus operandi de los japoneses, que cuando quieren protestar se ponen a trabajar con mayor intensidad, de modo que crean “stocks” y excedentes de producción devaluando el valor de la empresa, y causando serios y graves problemas a los directamente responsables, y no a la gente de a pie. Hay que recordar como en la Italia de los años 20 los “fasci de combatimento” suplieron a los transportistas públicos en huelga, garantizando frente a las injustas huelgas marxistas un funcionamiento de los servicios a la población, que no podía ser injustamente coartada.